JUAN ABREU: «Exilio, esa es una palabrita venenosa.
Tan venenosa como la palabrita Patria.
Yo no me considero un exiliado, me considero un hombre libre en el paisaje del mundo.
Si me hubiera quedado en la isla donde nací, en ese entorno empobrecedor, hoy sería otra persona, peor sin duda.
El entorno es muy importante. Lo cambia a uno. No se han cantado lo suficiente las virtudes humanistas del agua corriente, los supermercados abastecidos, el transporte puntual y la electricidad ininterrumpida.
Verdaderas fuentes de humanidad»