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LEV TOLSTÓI: "Dicen que las singularidades que caracterizan a cada pueblo son una condición esencial del progreso humano, y que por consiguiente el patriotismo que trata de mantenerlas es un sentimiento bueno y útil. Pero ¿no resulta evidente que, si bien en tiempos anteriores estas características de cada pueblo —costumbres, creencias, idiomas— eran necesarias para la vida de la humanidad, no es menos cierto que hoy en día constituyen el obstáculo principal para la marcha de lo que reconocemos como ideal, la unión fraternal de todos los pueblos? Y además, el sostenimiento y defensa de cualquier nacionalidad, sea rusa, alemana, francesa o anglosajona, determina el sostén y defensa correspondiente no solo de las nacionalidades húngaras, polaca e irlandesa, sino también de la vascongada, provenzal y otras; lo que no sirve para la armonía y unión entre los hombres, sino para apartarlos y dividirlos".


LEV TOLSTÓI: "El sentimiento de patriotismo es antinatural, irracional y perjudicial en nuestros tiempos, a la vez que la causa de una gran parte de los males que sufre la humanidad: Este sentimiento no debe cultivarse, como actualmente sucede, sino que por el contrario debe suprimirse y desarraigarse por todos los medios al alcance de los hombres racionales".

LEV TOLSTÓI: "Las clases dominantes de Alemania estimularon tanto el patriotismo de la masa del pueblo, que, en la segunda mitad del siglo XIX, se creó una ley disponiendo que todos los hombres tendrían que ser soldados; todos los hijos, los maridos, los hombres sabios y religiosos, tuvieron que aprender a matar, haciéndose los esclavos sumisos del primer hombre de grado militar superior que encontraban, y a matar a cualquiera persona al recibir la orden de hacerlo; a matar a los hijos de nacionalidades oprimidas y a los obreros, sus compatriotas, que pudieran levantarse en defensa de sus derechos, y hasta a sus propios padres y hermanos –como lo proclamó públicamente el más desvergonzado de los potentados: Guillermo II. Esta resolución horrible, que ultrajaba de la manera más grosera los más nobles sentimientos del hombre, debida a la influencia del patriotismo, fue sancionada por el pueblo alemán sin protesta, y tuvo por resultado su victoria sobre los franceses. Aquella victoria estimuló más todavía el patriotismo de Alemania, y después el de Francia, el de Rusia y el de las otras potencias; y todos los hombres de los países continentales se sometieron sin resistencia al establecimiento del servicio general militar, es decir, a una condición de esclavitud que exige un grado de humillación y degradación incomparablemente peor que toda la esclavitud del mundo antiguo".

LEV TOLSTÓI: "La herejía del Estado consiste en reconocerse a uno mismo unido a gente del mismo pueblo y del mismo Estado, y separado del resto de la gente de otros pueblos y otros Estados. Las personas se torturan, se matan, se expolian unas a otras y a sí mismas debido a esta terrible herejía. El hombre se libera de ella únicamente cuando reconoce en sí mismo el principio espiritual de la vida, uno y el mismo en todos los seres humanos".



LEV TOLSTÓI: "Cada aumento del ejército de una nación (y cada nación estando en peligro, trata de aumentar su ejército por razones patrióticas), obliga a sus vecinos a aumentar el suyo también por el patriotismo, y eso reclama otro aumento de parte de la primera nación e igual cosa sucede en los armamentos y las escuadras; si un Estado a construido diez acorazados, su vecino construye once, y entonces el primero hace doce y así hasta la infinidad…".


LEV TOLSTÓI: "Dicen que las singularidades que caracterizan a cada pueblo son una condición esencial del progreso humano, y que por consiguiente el patriotismo que trata de mantenerlas es un sentimiento bueno y útil. Pero ¿no resulta evidente que, si bien en tiempos anteriores estas características de cada pueblo —costumbres, creencias, idiomas— eran necesarias para la vida de la humanidad, no es menos cierto que hoy en día constituyen el obstáculo principal para la marcha de lo que reconocemos como ideal, la unión fraternal de todos los pueblos? Y además, el sostenimiento y defensa de cualquier nacionalidad, sea rusa, alemana, francesa o anglosajona, determina el sostén y defensa correspondiente no solo de las nacionalidades húngaras, polaca e irlandesa, sino también de la vascongada, provenzal y otras; lo que no sirve para la armonía y unión entre los hombres, sino para apartarlos y dividirlos".




LEV TOLSTÓI: "Todos mis argumentos demostrando el atraso, el anacronismo y el perjuicio del patriotismo han sido, y todavía son recibidos, o con el silencio, o con un desentendido intencional, o con la contestación extraña, invariable, de que solamente el mal patriotismo (gingoísmo o chauvinismo) es condenable, pero que el buen patriotismo es un sentimiento moral muy elevado y el condenarlo es, no solamente irracional, sino perverso. En cuanto a la naturaleza de este supuesto patriotismo real y bueno, nada se me dice; o si algo se me dice, consiste en frases declamatorias, exaltadas, en vez de una explicación".


LEV TOLSTÓI: "Los gobiernos, para tener una razón de su existencia, enojan a los otros pueblos y excitan el patriotismo del suyo. Si en tiempos anteriores fueron necesarios los gobiernos para defender a sus pueblos contra los atropellos de otros pueblos, ahora, por el contrario, son los gobiernos los que perturban, artificialmente, la paz que existe entre los pueblos y provocan la enemistad entre ellos".

LEV TOLSTÓI: "El patriotismo como doctrina es contraproducente, porque si es claro que cada pueblo y cada Estado se considera el mejor de los pueblos y Estados, todos viven en una ilusión grosera y perniciosa".

LEV TOLSTÓI: "Todos los pueblos del pretendido Cristianismo, han sido reducidos por el patriotismo a un estado de tal brutalidad, que no solamente aquellos hombres que están obligados a matar o dejarse matar desean la matanza y la masacre, sino que toda la gente de Europa y América, viviendo pacíficamente en sus casas, no expuestos a peligro alguno, se ponen, cada vez que sucede una guerra –gracias a los medios que facilitan tanto las comunicaciones– como espectadores en un circo romano en la antigüedad, y como ellos, se deleitan en la muerte y levantan el mismo grito: «Pollice verso».

LEV TOLSTÓI: "Se acerca el tiempo en que llamar a alguien "patriota" será el insulto más grande que pueda imaginarse". 


LEV TOLSTÓI: "El patriotismo es un vestigio de los tiempos bárbaros que no solo no debe ser evocado y enseñado, como lo hacemos ahora, sino que debe ser erradicado por todos los medios de predicación, persuasión, desprecio y burla".