JUAN ABREU: «Todo eso del lugar donde uno nació y sus intrínsecas maravillas está muy sobrevalorado.
Muy sobrevalorado.
Del sol de la isla donde nací, por ejemplo, que te achicharra en cuanto te descuidas, que te escalda el lomo a la menor oportunidad, dicen maravillas los nacidos en la isla.
Del mar, qué contarles: ¡las cosas que dicen!
Hace poco estuve en Grecia y en cuanto me sumergí en aquellas aguas maravillosas comprendí que eran iguales, —¡qué digo! ¡mucho mejores!— que las de la isla donde nací.
¡Y allí, a dos pasos, el Partenón!»