KARINA SAINZ BORGO: «Tengo discusiones bastante subidas de tono sobre el hecho de regresar a Venezuela. Yo dije que no quiero volver —bajo ninguna circunstancia—.

Sé que eso suele no gustar, me hace antipática, pero me cuesta mucho. Incluso América Latina me cuesta. Hay algo allí que no puedo manejar. Quizá visto desde fuera parezca un poco irracional, pero el tema de la pertenencia, el origen, incluso la propia idea de una casa, para mí no existe. Estoy aquí en España, trabajo aquí, mi familia es española, pero yo no siento ningún arraigo. No me veo en una sepultura ni en una casa. Es una suerte de sensación de lo errático que a mí me hace sentir tranquila. Y creo que por eso me gusta tanto el proyecto europeo, que en el fondo es compartir unos valores comunes, es decir, la cultura, la civilización, la legalidad. No estoy diciendo que Europa sea perfecta, claro que no lo es, pero me siento mucho más llamada a formar parte de un proyecto de ese tipo»