JUAN ABREU: «Salir de la isla donde nací me ha permitido ver La Ronda nocturna, la Capilla Sixtina, la Victoria de Samotracia, atravesar el Puente Vecchio, tomarme un helado en la Plaza de San Marcos, echar una moneda en Santa María del Popolo para que se enciendan los bombillitos e iluminen los caravaggios, follar con una kuwaití, asistir a una obra de teatro de Thomas Bernhard, ver La danza de Matisse, visitar la tumba de Brodsky, pasarme horas ante el Bosco en El Prado, entrar a una fastuosa librería de Barcelona; sentarme en el columpio con M. a esperar que el cielo se funda detrás de la mimosa.
Cosas todas, y cada una de ellas, mucho más importantes que la isla donde nací. Sin la menor duda»