EMMA GOLDMAN: "Los estadounidenses afirmamos ser un pueblo amante de la paz. Odiamos el derramamiento de sangre; nos oponemos a la violencia. Sin embargo, tenemos espasmos de alegría ante la posibilidad de arrojar bombas de dinamita desde máquinas voladoras sobre ciudadanos indefensos. Estamos dispuestos a ahorcar, electrocutar o linchar a cualquiera que, por necesidad económica, arriesgue su vida en el atentado contra algún magnate industrial. Nuestros corazones se llenan de orgullo ante la idea de que Estados Unidos se está convirtiendo en la nación más poderosa de la tierra, y de que finalmente plantará su pie de hierro sobre el cuello de todas las demás naciones. Tal es la lógica del patriotismo".